La cofradía de la Vera Cruz se queda con la «Casa del Cura»

Esta mañana a las 13h ha comenzado en Navas la polémica subasta de la Casa Sacerdotal, que siempre se ha considerado del pueblo pero que el Arzobispado de Burgos había tomado como suya.

Tras la lectura de las condiciones de la subasta varias han sido las voces que se han alzado en contra de la misma apoyando en cualquier caso una hipotética puja por parte de la cofradía de la Vera Cruz, quien en última instancia ha estado haciendo uso de la casa desde que Don Gregorio se jubilara el 1 de agosto de 2004, principalmente en los cabildos de Semana Santa, aunque desde que la casa amenazó ruina se hacían en el atrio de la iglesia.

Finalmente la subasta ha tenido lugar cerca de las 2 de la tarde con una única puja por parte de la Cofradía de la Vera Cruz, por el precio de salida.

Se subasta la histórica Casa del Cura

La parroquia informa de que el próximo 1 de agosto a las 13h se celebrará la subasta pública de la casa sacerdotal de Navas del Pinar, en el atrio de la iglesia.

El sistema será de «puja a la llana» como los remates de los banzos, de viva voz y presencial. El precio de salida es de 2.056,20€.

En el año 2013, cuando el tejado de la Casa del Cura comenzó a hundirse, varias personas del pueblo comenzaron a gestionar un intento de adquirir la Casa Sacerdotal de Navas del Pinar al Arzobispado, que reclamaba como suya la propiedad. Aquel intento quedó frustrado por las condiciones surrealistas del Arzobispado de Burgos, que pretendía obtener una casa reformada por el pueblo con una cesión menor a los 50 años.

Aunque sean numerosas las voces de los mayores que certifican que esa casa se construyó por el pueblo sólo para que el sacerdote destinado en Navas pudiera habitarla, se da la circunstancia de que no hay pruebas escritas que certifiquen que su construcción o propiedad hayan sido nunca del pueblo. En cambio la Iglesia afirma poder certificar la propiedad de la finca, muy probablemente inmatriculada entre los años 1998 y 2015, con la reforma del reglamento hipotecario que le permitía poner a su nombre cualquier inmueble que no tuviera propietario en el registro.

Casa del cura: Un llamamiento a la conservación de patrimonio

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Estado de la casa del Curo a Agosto de 2013
«Casa del Cura, propiedad de:», es la frase que probablemente tenga más posibilidades a la hora de ser finalizada de cuantas se hayan escuchado por aquí. Unos dicen que es del arzobispado, que se hizo con ella gracias a aquella infame reforma en la que el ejecutivo del expresidente Aznar permitió a la iglesia registrar bienes que no estaban a nombre de nadie (potestad anteriormente exclusiva del ejecutivo); otros sin embargo aseguran que el pueblo mismo la construyó a principios del S.XX o finales del XIX como condición del arzobispado para que el mismo pudiera disponer de un sacerdote permanente en la localidad.

Sea como fuere, el mismo pueblo que presume haber ganado el tercer premio en el Concurso provincial de conservación del patrimonio urbano rural, en su edición 2013 (Hontoria del Pinar, aunque en realidad todo el mérito sea de los vecinos de Aldea del Pinar, que es por quienes se ha concedido el premio) demuestra no tener ningún interés en la conservación del patrimonio rural, porque no ha movido ni un papel ya no por zanjar de una vez la autoría del inmueble y poder proceder según los resultados, ni siquiera por interesarse en el problema en cuestión más allá de cuando el pueblo en asamblea se lo exige una vez al año.

En caso de pertenecer al arzobispado, lo propio sería averiguar cómo y cuándo ha conseguido la propiedad de la finca, y actuar en consecuencia proponiendo actuaciones o aceptando la propuesta que lanzaron el año pasado de ceder la propiedad por 50 años al pueblo a cambio de que éste conservara y restaurara la casa.
En caso de pertenecer al ayuntamiento es aun más simple, las mismas ayudas que han permitido a Aldea del Pinar o a nuestra Iglesia ser completamente restauradas, pueden ser aplicables para un edificio de tal singularidad, y bajo el amparo de una institución como el ayuntamiento, se podría proceder de inmediato al apuntalamiento del edificio para impedir su derrumbe, ya que podría no aguantar este invierno.

De un modo u otro, lo que necesitamos es una actuación, por parte de todas las instituciones, para resolver este problema, sin medias tintas y sin excusas. Tienen los medios, pero parece que les faltan las ganas, quizá la cercanía de elecciones sea un buen motivo para pedir resultados de una vez por todas.